La sombra de las palmeras
Han pasado unas
semanas desde que nuestro… no se si aún es correcto llamarlo así. Desde que el
barco en el que navegábamos se hundió. Llegue a la playa de blanca arena
dispuesta a aceptar el fin, había naufragado y me encontraba sola, cansada, tenía
miedo y estaba muy triste. Mi pesadez y deseo de que todo fuera una mentira, de
que todo fuera un mal sueño reencarnaba en lo más profundo de mi piel. Me recosté
bajo la sombra de las palmeras tratando de controlar mi agitada respiración,
mientras miraba el inmenso océano que se abría paso imponente ante mí, tan grande.
Miraba aquel infinito de azules donde el mar y el cielo se mesclaban en un sueño
profundo. Cada mañana durante las primeras semanas después de llegar a la isla
mire durante horas el mar… realmente trataba de convencerme que alguien podría
salvarme … pero sabía que solo esperaba que volvieras… Mi esperanza de que a
pesar de lo que te susurre en el viento ese atardecer , tu pudieras intentarlo
una última vez, esperaba que tu navío apareciera entre el infinito vacío celeste,
esperaba que volvieras, anclaras, desembarcaras y que mojándote los pies en el
agua, corriendo en la arena, me abrazaras y me dijeras que estabas arrepentido
de haberme dejado, que te habías dado cuenta del daño, que estabas listo para
tratar de entenderme y mejorar… yo claramente te hubiera odiado, y te hubiera
dicho unas cuantas verdades dolientes … me hubiera resistido ante mi rencor y
orgullo, pero te hubiera terminado perdonando … si hubieras vuelto … yo hubiera
estado dispuesta a perdonarte … si tan solo hubieras intentado ..si te hubiera
importado lo más mínimo… Claramente no tenías ganas de volver por mí, ni de salvarme,
y pasadas unas semanas yo también lo entendí . Hace unos días que deje de esperarte,
sigo acostándome bajo la sombra de las palmeras, pero esta vez solo apreciando
la inmensidad del océano. Esta vez, ya no te espero más a ti, ni a nadie … sé
que estoy sola, y el saltar de ese barco fue lo que me hizo sobrevivir hasta
ahora, y claro que desearía que las cosas hubieran sido diferentes. Pero los
cuantos no siempre tienen un final feliz y las cosas no son como quisiéramos.
Inspeccionando
la isla pude encontrar trozos de otros barcos hundidos, trozos de maderas
húmedos y corroídos, ruinas que albergaban todo un cosmos submarino de peces y
arrecifes, pude encontrar más cementerios de ilusiones en la arena y mientras
recolectaba cosas útiles de sus restos, pensaba en todas esas personas que al
igual que yo, naufragaron solas ... en cuantas de ellas como yo, nadaron hasta
la orilla y cuantas otras se hundieron en el mar… pensé en cuantos otros náufragos
habían estado en esa playa, cuantos se habrían quedado esperando a que
volvieran por ellos, cuantos murieron esperando a que gente como tú volviera,
cuantos otros como yo aceptaron que no regresarías y buscaron entre escombros
como yo lo hacía ahora. Volví bajo la sombra de las palmeras y con lo que
encontré, pude hacer un pequeño lugar donde cobijarme. Todas esas noches
escuche el mar moviéndose lentamente y rompiendo en la blanca arena, escuche el
viento entre las hojas de las palmeras, escuchaba mi respiración, en mi mente
aun resuena mi voz suplicante y en las estrellas puedo ver el reflejo de tus
ojos alejándose y dejándome a la deriva. Pero esta vez era diferente, pues las
estrellas a diferencia de ti volvieron cada noche a hacerme compañía, volvieron
a protegerme de la oscuridad que me aterraba; a diferencia de ti, las estrellas
y la sobra de las palmeras, se quedaron y volvieron conmigo, cada día y cada
noche.
A diferencia de
ti, ellas volvieron.
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